Conocimos a Graciela en el año 2020, cuando comenzamos el trámite para que mi mamá pudiera acceder a la pensión que le correspondía por el fallecimiento de mi papá.
Desde el primer momento nos transmitió tranquilidad, compromiso y una enorme calidad humana. Durante seis años nos acompañó en un camino que no fue fácil, enfrentando cada obstáculo con profesionalismo, dedicación y una perseverancia admirable. Nunca bajó los brazos y siempre luchó para que se respetara un derecho que le correspondía a mi mamá.
Más allá de sus conocimientos como profesional, queremos destacar el acompañamiento constante que nos brindó a las dos. En todo momento nos hizo sentir contenidas, escuchadas y acompañadas, incluso en los momentos de mayor incertidumbre.
Gracias a su trabajo, su compromiso y su enorme vocación, hoy mi mamá pudo obtener el beneficio que tanto esperábamos.
Estamos profundamente agradecidas por todo lo que hizo por nuestra familia. Sin dudas, recomendamos a Graciela no solo por su excelencia profesional, sino también por la calidez, el respeto y el compromiso con los que acompaña a cada persona.
Con muchísimo cariño y gratitud
